sábado, 19 de junio de 2010

BESOS AL VIENTO



HASTA EL VIENTO Y EL ROCIO
DE LA NOCHE SE HAN VUELTO
EN MI CONTRA,CUANTAS VECES LOS
HE USADO DE MENSAJEROS Y
HE RECIBIDO
RESPUESTA DE ESOS LUGARES REMOTOS,
SIEMPRE TE ENVIO MIS BESOS CON
EL VIENTO, INTENTANDO QUE ALGUNO
DE ELLOS ACARICIE TU ROSTRO
SUAVICE TU CABELLO

QUE EN ALGÙN MOMENTO DE
REPOSO HAGAN NIDO EN TU BOCA
ENVIO TODO MI AMOR CON EL ROCIO

DEL AMANECER, LA FRESCA BRISA DE
LA MADRUGADA Y DESDE AQUI OBSERVO
LA INMENSIDAD DEL MAR Y MIRO ESA
MISMA INMENSIDAD EN EL COLOR MIEL DE
TUS OJOS. TE DIGO TODO ESTO,
PORQUE NO QUIERO


QUE VENGA POR MI LA DULCE MUERTE,
Y ME ARREBATE EL HABLA,
MIS PENSAMIENTOS
Y LA FUERZA DE ESTE AMOR SE REDUZCA,
SIN QUE SEPAS DE SU GRANDEZA,
SIN QUE SEPAS QUE EL LLANTO AHOGA MI
INSOMNIO Y QUE MI CUERPO YA CANSADO DE
TANTO ESPERAR, QUIERE IRSE,
IRSE PARA SIEMPRE,
PARA NO SUFRIR MAS.LANZO MIS BESOS
AL VIENTO CON LA ESPERANZA
VAGA QUE ALGUNO TOQUE
TUS LABIOS, PARA SENTIR EN LOS MIOS
QUE AUN PUEDES REGRESAR!



Arango Jara

viernes, 18 de junio de 2010

Árbol de mi alma



Como un ave que cruza el aire claro,
siento hacia mi venir tu pensamiento
y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor;
tiemblan sus ramas
como los labios frescos
de un manceboen
su primer abrazo a la hermosura;
cuchichean las hojas;tal parecen
lenguaraces obreras y envidiosas,
a la doncella de casa rica
en preparar el tálamo ocupadas.
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo
.Todo lo triste cabe en él,
y todocuanto en el mundo llora,
y sufre, y muere!
De hojas secas, y polvo,
derruidasramas; lo limpio;

bruño con cuidadocada hoja,
y en los tallos; de las floreslos gusanos
y el pétalo comidoseparo;
creo el césped en contornoy a recibirte,
oh pájaro sin mancha,apresto el corazón enajenado!


Diessel Arango

Pequeña



Pequeña...
Quién fuera el dueño de tu amor...
Quién tuviera la llave de tu corazón...
Quién fuera del sello de tu alma,
el conquistador,
y tomara entre las suyas tus manos,
como una perla preciosa, sagrado tesoro,
como la obra más exquisita de la creación...
Quién te cobijara bajola luna,

y con sus besos y sus palabras,
a tu oído entonara una plegaria,
y una canción...
Una que no oxidara el tiempo,

y grabase a fuego vivo en tu frente y tu razón,
un himno grande, solemne y glorioso...
Quién así pudiera, pequeñita,

cantártelo a solas a tu oído...
Oh quien pudiera escucharlo de tus labios brotando,
conteniendo tu pecho agitado,
sostener tu profunda mirada...
Quién bajo el cielo, en toda la tierra,
podrá reflejarse en el brillo de tus pupilas,
y sentirse regocijado en tu intimidad...
Quién pudiera recostar tu dormida cabeza,

acariciarla y acogerla en su pecho,
como un trocito de estrella,
ver tu sonrisa en su lecho...
Pequeña, pequeñita,

quién pudiera, quién pudiera,
vencer al guardián de tu morada,
y ser el objeto de tu alma enamorada...

Viendo el atardecer



Hoy viendo el atardecer
Pienso en ti,
en tu rostro hermoso
Y todo mi cuerpo y mi alma
Empieza a estremecer
Hoy viendo el atardecer
Te siento en el viento
Como una dulce caricia
Que no quisiera dejar de sentir
Hoy viendo el atardecer
Pienso en tus ojos, tu boca
Y siento un gran amor en mi corazón
Que junto a mí te quisiera tener
Hoy viendo el atardecer
Te siento tan lejos
Que mando mi mente a volar
Para estar junto a ti, al anochecer.



Diessel Arango

domingo, 16 de agosto de 2009

TU RISA

Tu Risa

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.



domingo, 2 de agosto de 2009

Sol de Anochecer


La inmortalidad es una luz sagrada
que viaja en la distancia de los tiempos
cuando las luces del universo eterno
alumbran el parto de la vida.
Por siempre interrogo las estrellas
para saber donde estás, amor lejano.

Siento tus labios recorrer mi piel,
Y escucho un angustioso: te quiero.
Hay serenidad en mi rostro
cuando el corazón le escribe a ella.
Viajo de estrella en estrella
para amarte en mis deseos
con la plenitud del universo todo.

Tus lácteos universos, cada lucero de tu cuerpo
alumbra el camino de mi felicidad,
mientras el dios creador
nos une en un cálido anochecer.

La suerte esquiva me entregó su premio.
Estamos viajando en el crucero del amor,
olvidando los pasados dolorosos.
Hoy nos adornan copihues y corales.
Los anhelos de ayer estás más cerca.
Aunque juntos viajamos por el cielo del amor,
Hoy, después del tiempo esquivo
descubro un sol en el caribe.

Amado vergel que calmas mi sed,
mi alma brinda por ti en cada anochecer,
donde las ansias por ti emergen furiosas,
sintiendo que tu me piensas y me deseas.
Amo nuestro amor maduro
que sembramos en el surco del anochecer.


Silvio Bravo

viernes, 12 de junio de 2009

Dulce Princesa


Vagaba insensible por esta vida sin color;
con los ojos cerrados, agobiado por el dolor,
hasta que de repente, una intensa luz me iluminó...

Abrí los ojos, miré al cielo y ahí estabas vos:
mágica, hermosa, radiante criatura virginal
como una dulce princesa escapada de un cuento irreal.

La claridad de tus bellos e increíbles ojos
inundando con intenso destello multicolor,
cada uno de los espacios grises de mi corazón.

El mínimo roce de tus dulces labios rojos
conmueve cada fibra íntima de mi pasión,
invitando a beber de ellos cada gota de tu amor.

Tu inocente y provocativa sensualidad
te sacude, te golpea, te incita sin piedad,
provocando una avalancha de furiosos sentidos
que te arrastran por toda la eternidad.

Inconsciente de mí, sin medir las consecuencias,
te entregué mi vida, mi pasión, mi conciencia;
te entregué, quizás, el más sincero de mis tesoros:
el amor más puro y simple de todos.

Tal vez, te digan que quise arruinar tu vida,
sería una estúpida, loca, idea suicida;
si tu vida es la mía, si no hay vida sin ti,
dicen tantas cosas ya no saben que decir...

La vida me ha golpeado de manera insaciable
con una indescriptible y feroz crueldad,
terrible e intenso dolor, sólo comparable
al que se siente cuando tú no estás...